Buenos Aires.- El comentario de un empresario argentino aumenta la discusión sobre las relaciones laborales en un país caracterizado por sindicatos poderosos.

El presidente Mauricio Macri arremetió en varios de sus discursos contra las dificultades y costos que cargan los empresarios a la hora de contratar trabajadores, como los más de 180.000 juicios laborales tramitados el año pasado en la Ciudad de Buenos Aires. Los problemas son visibles, un desempleo muy alto y unos 5 millones de trabajadores que sufren la informalidad laboral.

Pero la palabra flexibilización laboral en Argentina encierra temores e inseguridades. Los sindicatos rechazaron de arranque la supuesta reforma. Nadie del Gobierno se anima a hablar del tema y menos aún cuando se acercan las elecciones legislativas de octubre, pero la cuestión de fondo se conoce: el régimen de empleo es extremadamente rígido con un esquema de más de 6.400 sindicatos y leyes laborales de los años 70 instrumentadas por el peronismo.

La ley determinante es la de los convenios colectivos de trabajo que alimentan las bases de un sistema de sindicatos poderosos, la mayoría peronistas. Establecen los contratos por actividad, no por empresa. Y manejan cuantiosas cantidades de dinero como consecuencia de los elevados impuestos al trabajo que existen en el país austral, los más altos de América Latina.

Un tuit de Marcos Galperín, presidente de Mercado Libre, advirtiendo sobre los riesgos de no acoplarse a una modernización laboral, desató una disyuntiva bastante sensible para los argentinos. “Viendo la reforma laboral brasilera, Argentina puede 1) imitarla 2) salirse del Mercosur 3) resignarse a perder millones de empleos a Brasil”, publicó el titular de la firma pionera en comercio online de Latinoamérica.

El miedo, por un lado, es que las inversiones extranjeras emigren al país vecino, donde los costos en la nueva legislación podrían reducirse en un 30%. Por el otro, el terror de trabajadores a perder beneficios y en el evidente malestar de los sindicatos. “Si nos agarramos de la reforma brasilera, chau. No puede ser que un tipo ponga una fábrica y cuando quiera te raje. ¿Cuál es el sacrificio de los empresarios?”, afirma Pablo Micheli, secretario general de la Central de Trabajadores de Argentina (CTA).

Algunos la avalan, otros la rechazan, pero todos miran la reforma laboral que implementó Michel Temer en Brasil, donde se agilizaron los mecanismos de contratación y despidos y se debilitaron los sindicatos. La misma también incluyó la eliminación de aportes obligatorios a los gremios y la posibilidad de que los acuerdos entre el empleador y el trabajador se antepongan a la ley; como por ejemplo, pactar jornadas de 12 horas seguidas de 36 de descanso. El tema se traslada a Argentina y el debate se agiganta en pleno periodo electoral.

Source: http://segundoenfoque.com/la-reforma-laboral-de-brasil-disparo-el-debate-en-argentina-07-381611/

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